Feeds:
Entradas
Comentarios

Como la diez la tenés vos, las máximas también son tuyas. Acá comienza la sección “10 Máximas de cancha”


* Es preferible errar un penal pateando fuerte al medio y que se vaya a la tribuna, que patear despacio a un palo y que el arquero la espere arrodillado.

* De una final tenés que salir quebrado.

* Los botines blancos o de cualquier otro color (que no sea negro) son para habilidosos.

* Los rústicos no piden perdón, luego de la décima patada al enganche rival.

*A los arqueros de pantalones largos les gusta volar para la foto.

* Las entradas de aquellos partidos en los que nuestro equipo gana, se guardan  y se pone con lapicera en el reverso : resultado, rival, fecha y los más fanáticos hasta pueden llegar a poner autores de los goles.

* El amanecer del partido frente a tu clásico rival es sagrado, similar al del día de tu cumpleaños.

* Salís del estadio visitante y tu micro siempre está último en la fila de los 48 totales.

* Los que se compran un choripan antes del partido son aquellos que van a la cancha cuando su equipo está por salir campeón.

* Los que juegan a la play station con Barcelona, Real Madrid, Inter, Milán, Manchester, Liverpool y Chelsea son de River o Boca.

Anuncios

     Una vez más la televisión pública, no estuvo a la altura de las circunstancias. Marcelo Araujo y Julio Ricardo, luego de que Andrés Silvera convirtiese el primer gol de Independiente frente a Estudiantes de La Plata, le cantaron alegremente el feliz cumpleaños al goleador del Rojo de Avellaneda. ¿Cuál fue el problema? Que Cuqui nació el 14 de marzo y no el 14 de febrero. Un error que se le puede dejar pasar a alguien que recién comienza en los medios, pero no a personas con tantos años de trayectoria, quienes en la actualidad son las caras visibles del tan cuestionado “fútbol para todos”. Solo basta una pizca de profesionalismo. Papelón.

 

“Ese apodo nació en La Plata, no en la Boca como muchos creen”. Francisco Pancho Varallo, una de las máximas leyendas que tiene el fútbol argentino y el único sobreviviente del primer Mundial disputado en 1930 en Uruguay, es quien se encarga de recalcar el origen de su seudónimo cada vez que se le presenta la oportunidad. Hoy cumple 100 años y su nombre retumba en cada rincón de Gimnasia y Esgrima La Plata, como así también de Boca Juniors, ya que en ambas instituciones dejó su nombre grabado a fuego por sus insaciables anotaciones en las redes adversarias.

El barrio de  62 entre 26 y 27, de la ciudad de La Plata, lo vio nacer el 5 de febrero de 1910. Su madre se llamaba Teresa Yantorno, su padre Pedro Varallo y sus dos hermanos menores María Luisa y Julio Roberto. A los 11 años comenzó a sentir atracción por la redonda de cuero, ya que sus tíos lo llevaban a ver los partidos que ellos disputaban. Poco a poco el fútbol, o el football como se decía en aquellos tiempos, empezó a formar parte de su vida. No había nada más importante para Panchito que jugar a la pelota pero contaba con la oposición de sus padres, ya que lo consideraban un deporte “brusco en extremo” y temían que le sucediera algo malo.

“¡Varallo es una garantía!” se podía escuchar en las distintas regiones de la ciudad de las diagonales. Entre los que se fijaron en su persona se encontraban los jugadores de 12 de Octubre: Nicolás Negro Ciarmela y su hermano Domingo, quienes con el paso del tiempo se trasformarían en dos amigos inseparables de Pancho. Ellos fueron los que convencieron a sus padres, junto a dos de sus tíos que pertenecían a la institución, para que su hijo de 13 años integrase las filas de su equipo. En la Cuarta División del club jugó como zaguero derecho, pero sus incipientes subidas hacían que se mezcle con los forwards y por tal motivo sus propios compañeros lo colocaron como insider derecho. Al poco tiempo fue ascendido a Primera División, con tan sólo 14 años, para disputar un partido frente a Muelles y Depósitos. Su equipo ganó 1 a 0 y  él convirtió el único gol del encuentro. Sus presencias en el plantel superior ya eran habituales y sus actuaciones iban en ascenso.

Seguir leyendo »

 

 

José María López, a bordo de su Honda New Civic 2007, se quedó con el bicampeonato de TC 2000 en la provincia de San Luis, aunque no pudo terminar la carrera cuando faltaban siete vueltas para su finalización. El anterior abandono de su compañero de equipo Juan Manuel Silva, por un problema en la dirección hidráulica, le permitió quedarse igualmente con el título, ya que aventajaba 31 puntos de 33 en disputa y el “Pato” sólo podía arrebatárselo con un triunfo y con la no clasificación de “Pechito” dentro de los diez primeros.

 En el semipermanente de Potrero de Los Funes se corrió la “Copa Endurance”, la cual consiste en que cada piloto tenga un compañero para correr por lo menos un fragmento de la carrera (17 vueltas en la final). La competición la ganó la dupla Gabriel Ponce De León- Daniel Serra, pero los ojos estuvieron depositados  en el bicampeón de la categoría. La carrera tuvo de todo: 10 líderes, cambios de posiciones y de neumáticos, choques, despistes, cargadas de combustibles, safety car en la primera vuelta y penalizaciones. Silva sólo podía coronarse quedándose con la victoria y esperar un traspié de López y cuando se encontraba tercero rompió la dirección hidráulica y sus sueños de campeonar se desvanecieron.

López, quien había salido 17° debido a que su copiloto Reid chocó durante la clasificación, llegó a alcanzar la punta, pero un problema en su máquina lo obligó a desertar a 7 giros de adueñarse de la categoría. Finalmente la competición especial quedó en manos de Gabriel Ponce de León, que compartió el Ford Focus con el brasileño Daniel Serra. Lo destacado es que ambos habían largado en el puesto 26, y el piloto que consiguió su triunfo número 22 en TC 2000, sufrió un trompo durante la misma. El ganador cortó con una sequía de más de un año, cuando se impuso en San Martín en 2008. Segundo llegó el binomio Henry Martin-Ezequiel Baldinelli con Honda Civic, que fueron ganadores en particulares, y tercero se ubicaron Leonel Pernia y Agustín Canapino también con Honda Civic.

Ese nene que en 1994 comenzaba a correr en karting hoy ya dejó de ser promesa para transformarse en uno de los mejores pilotos argentinos de la actualidad. Se encuentra ante la posibilidad de quedarse con la triple corona: ya se quedó con el TC 2000, en el TC es líder junto a Mariano Altuna y en el Top Race se encuentra tercero a cinco puntos del líder, cuando solo resta disputarse la doble fecha en Paraná. Sin dudas alcanzar los tres títulos sería cerrar de una manera formidable el 2009, el mejor año de su carrera. “Pechito” ya tiene casi todo arreglado con el equipo estadounidense USF1 para correr en la máxima categoría del automovilismo mundial durante 2010 y ya se imagina en la grilla del primer Gran Premio en Barhein. Pero primero lo primero. La triple corona es el objetivo primario, para de ahí en más abocarse de lleno a la Fórmula 1.

 

Gustavo Grabia, periodista encargado de los temas relacionados con la violencia en el diario deportivo Olé, reveló que  recibe amenazas de barrabravas a menudo, pero que las mismas no son de mucha trascendencia y aseguró que el momento más tenso de su carrera fue cuando recibió una llamada de gente relacionada con la policía. A su vez afirmó que el principal código que tiene con los barras es irles de frente, que alguna vez le ofrecieron plata a cambio de hacer una nota a pedido y añadió que no se desespera por la primicia, pero le gusta tenerla.

Con respecto a su relación con los barras, Grabia expresó: “Así como alguien que cubre todos los días Boca debe estar en contacto con los jugadores, yo al encargarme de la violencia en el fútbol tengo que hablar con los protagonistas que la generan”.  Mientras que destacó que el principal código que maneja con los violentos es irles de frente, ya que ellos saben lo que va publicar y los respeta si le piden que algún tema, por alguna razón, no debe salir a la luz. Por otro lado agregó que desde su punto de vista no cree que los barras tengan un beneficio por hablar con él ni que tampoco resulten perjudicados, ya que sólo se les da la oportunidad de dar su perspectiva sobre cierto hecho.

“He recibido más de una amenaza, pero la única vez que me pareció que la amenaza era real no provino de un barrabrava, sino de gente de la policía”, remarcó. Desde su punta de vista aquellos que deben cuidarnos y protegernos en muchos casos tienen negocios con los mismos que se encargan de provocar los disturbios y cuando más expuesto se está es al hacer investigaciones que los comprometen. Al ser interrogado por si alguna vez le ofrecieron plata por omitir datos, sostuvo: “Por omitir no, por hacer notas a pedidos sí”.

Gustavo Grabia se relacionó con los hechos de violencia dentro y fuera de las canchas con el nacimiento de Olé allá por 1995. En principio su función era dedicarse a  los negocios del fútbol, a los medios, a hacer entrevistas con personalidades del deporte, pero el incremento de la violencia durante los últimos años, lo llevó a suprimir sus otras funciones. En lo que respecta a sus notas y al tener la primicia, indicó: “Priorizo que las notas sean buenas y para eso le dedico todo el tiempo que sea necesario. No publico nada que no pueda chequear. Por la primicia no me desespero, me gusta que mi diario tenga la mejor información y si la tiene antes que todos mejor. Me siento doblemente orgulloso”.

El Emperador del Sur

 

“Me gustan los equipos ordenados y para eso cada jugador debe saber que hacer dentro de la cancha”, declaraba pocos días después de afrontar su primera experiencia como entrenador de primera en Vélez en 1997. Hoy Banfield representa a la perfección sus gustos futbolísticos, lo que le permite estar en lo más alto de la tabla de posiciones y estar a un paso de alcanzar el primer título de su historia.

Es considerado el mejor arquero de la historia del fútbol colombiano. En el país cafetero vistió nueve temporadas la camiseta del América de Cali, luego de debutar en Vélez y ser traspasado a cambio de 200 mil dólares, una cifra abultada para aquellos tiempos. Se retiró en Once Caldas luego de un breve paso por Gimnasia y Esgrima La Plata y el Fortín. Cuando colgó los guantes comenzó sus estudios para ser entrenador. “Estudié en Ramos Mejía junto a Ricardo Gareca –que había estado conmigo en Colombia-, con el “Beto” Pascutti, con Maragoni y con el “Ruso” Zielinski. La pasabamos muy bien”. Al poco tiempo comenzó a trabajar en las divisiones inferiores de Atlanta y poco tiempo despúes en las de Vélez. “En aquel momento Marcelo Bielsa estaba a cargo de la primera y haber trabajado con él me sirvió mucho”.

 Luego de dos interinatos por fin le llegó la oportunidad de hacerse cargo del primer equipo de los de Liniers. Su debut fue un empate en uno, de local, con Racing el 24 de agosto de 1997. Allí dirigió cuatro campeonatos, en los cuales obtuvo buenos resultados al inicio y con el paso del tiempo su figura se fue desvalorizando.  Despúes de un tiempo prolongado de inactividad se mudó en 2002 a Bahía Blanca para dirigir a Olimpo. En en el conjunto aurinegro consiguió salvarse del descenso y aquel logro le abriría las puertas para dirigir poco tiempo despúes al Taladro. En el Sur clasificó a Banfield por primera vez en su historia a una copa internacional, en la cual obtuvo una buena actuación al llegar a los cuartos de final y quedar eliminado ajustadamente frente a River. Posteriormente pasaría por Independiente, Cólon de Santa Fe y Gimnasia para recalar nuevamente, a principos de 2009, en Banfield.

El padre de dos hijas profesionales radicadas en el exterior y de cara poco amigable se siente cómodo y querido, algo que sin dudas inside en el trancendental momento que atraviesa la insitución. Como declarara alguna vez, sobre sus gustos futbolísticos, Banfield es un equipo ordenado: sólido en defensa, con un mediocampo combativo-pero a la vez con juego y velocidad- y cuenta con un ataque demoledor con los dos uruguayos que están encendidos. Hoy Banfield está cerca de alcanzar la gloria y anotarse en las vitrinas del fútbol argentino. Los hinchas del taladro ya cantan “Que de mano de Julio César…” . Lo cierto que el Sur tiene un nuevo emperador.

Hora de cambiar

 

 

La Selección argentina ya no es el cuco que intimida a los rivales. Hoy es un conjunto sin identidad, que no tiene una idea de juego, lo que lleva a que cualquier equipo ordenado tácticamente lo supere. Es hora de hacer, de una vez por todas, una fuerte autocrítica y ser conscientes de que ya no somos lo que supimos ser. Hay que empezar de cero y construir cimientos para Sudáfrica, ya que en caso de seguir autoconvenciéndonos que todo está bien nos llevará irremediablemente al fracaso.

Argentina pareció un equipo chico que fue a no pasar papelones a la casa de un grande. Durante la primera etapa España se hizo un festín por el sector de Maxi Rodríguez y Fabricio Coloccini. Heinze fue pura fricción, Mascherano y Gago ni se parecieron a los de sus clubes, Di María aparentó más de lo que concretó, Messi se quedó en el intento e Higuaín hizo lo que pudo. Maradona no logra tener peso ofensivo no encuentra a los laterales y no puede instalar un plan de juego.

A la Selección le pasa algo similar a River. Antes ir al Monumental era como ir al matadero y hoy no solo que se perdió ese pensamiento, sino que jugar con los de Nuñez prácticamente es como enfrentarse a cualquier rival. La diferencia es que Maradona tiene materia prima, algo que a Astrada no le sobra. Nos perdieron el respeto pero aún estamos a tiempo de recuperarlo. Hay que trabajar y para eso hay que ser conscientes de los errores a corregir. El tiempo no sobra. Sudáfrica esta a la vuelta de la esquina.